Por definición, la tortícolis es "una afección en la que la cabeza se gira de forma persistente hacia un lado, a menudo asociada a espasmos musculares dolorosos". Desgraciadamente, esta afección es algo frecuente en los recién nacidos. Tanto en niños como en niñas, la tortícolis puede aparecer al nacer o tardar hasta 3 meses en desarrollarse. Nadie sabe exactamente por qué los bebés desarrollan tortícolis; algunos creen que se debe a la forma en que se colocó al bebé en el útero, y otros piensan que es el resultado de un parto difícil. Además, el uso de fórceps o ventosa durante el parto podría aumentar la propensión del niño a padecer tortícolis. Por suerte, la mayoría de los bebés no sienten dolor alguno por la tortícolis, y el problema mejora con cambios de postura, estiramientos y la ayuda de un terapeuta.
Descubrir la tortícolis
Si no se trata, la tortícolis puede convertirse en una afección permanente. Es probable que los bebés con tortícolis se comporten igual que los bebés que no la padecen. Normalmente, la única diferencia en el comportamiento es notable cuando el bebé está realizando una actividad que implica girarse. Por ejemplo, un bebé con tortícolis puede inclinar la cabeza en una sola dirección o puede preferir mirar por encima del hombro en lugar de seguirte con la mirada. Los bebés con tortícolis pueden preferir un pecho al otro al mamar y frustrarse mucho cuando no pueden girar completamente la cabeza. Además, los bebés con tortícolis pueden desarrollar una cabeza plana, llamada plagiocefalia posicional, que se produce cuando están tumbados todo el tiempo en una misma dirección.
Ayudar al bebé en casa
Hay cosas que puedes hacer en casa para ayudar a tu bebé con tortícolis. Para empezar, cuando su bebé quiera comer, ofrézcale el pecho o el biberón de forma que le anime a girarse hacia su lado favorecido. Cuando juegues con él, utiliza juguetes y sonidos que le hagan girarse en ambas direcciones. También es importante acostar al bebé boca abajo durante breves periodos de tiempo mientras está despierto, porque ayuda a fortalecer los músculos del cuello y los hombros. Además de trabajar con tu hijo en casa, un fisioterapeuta pediátrico puede ayudarte con los problemas causados por la tortícolis. Con usted y su bebé, el fisioterapeuta pediátrico trabajará para fortalecer los músculos del cuello y conseguir una amplitud de movimiento sin dolor. Como ocurre con todas las terapias, el fisioterapeuta pediátrico de su hijo elaborará un plan de tratamiento individualizado para él a fin de conseguir resultados rápidos con los mejores resultados.