La invaginación intestinal en niños es una urgencia médica y si su hijo presenta síntomas de invaginación intestinal, debe recibir atención médica inmediata.
Aunque se trata de un diagnóstico grave, la invaginación intestinal suele ser tratable mediante un enema o, en casos más raros, cirugía. Lo más importante es diagnosticar y tratar esta afección lo antes posible para evitar complicaciones graves.
Esta guía le ayudará a comprender mejor la invaginación intestinal en niños, incluidas las causas, los síntomas, los tratamientos y cómo satisfacer las necesidades de atención.
¿Qué es la invaginación intestinal?
La invaginación intestinal en los niños se produce cuando una parte del intestino se pliega dentro de otra parte de sí mismo. Esta afección es similar a cómo se pliega un telescopio que se colapsa, y cuando este telescopaje se produce en el intestino, puede ser una afección muy grave.
La invaginación intestinal es la causa más común de obstrucción intestinal en niños menores de tres años y se desarrolla con mayor frecuencia entre los seis y los 18 meses de edad.
El plegamiento puede provocar una obstrucción, con los consiguientes problemas digestivos y síntomas dolorosos. La invaginación intestinal también puede provocar pérdida de circulación, perforación del intestino e infecciones, sobre todo si no se trata a tiempo.
Causas de la invaginación intestinal
En muchos casos, sobre todo en niños, los médicos no pueden identificar la causa de la invaginación intestinal. En algunos casos, un virus puede ser la causa subyacente, debido a la superposición de síntomas gripales que suele presentarse. En otros niños, puede identificarse como origen una zona en forma de bolsa en el intestino delgado, denominada divertículo de Meckel.
Factores de riesgo de intususcepción
Entre los factores de riesgo que aumentan las probabilidades de invaginación intestinal se incluyen:
- El frío: La afección es más frecuente en otoño e invierno
- Edad: la invaginación intestinal en niños suele desarrollarse antes de los 18 meses.
- El sexo: Los niños son ligeramente más propensos a sufrir un episodio de invaginación intestinal.
- Otras afecciones: Diagnósticos como la celiaquía, la enfermedad de Crohn y la fibrosis quística pueden hacer más probable la invaginación intestinal en niños
- Defectos congénitos: Una formación intestinal irregular conocida como malrotación intestinal puede aumentar el riesgo de invaginación intestinal
Intususcepción Síntomas
Los síntomas más frecuentes de la invaginación intestinal en niños son:
- Dolores de barriga
- Llanto fuerte y repentino
- Llevarse las rodillas al pecho mientras llora con periodos de calma
- Sangre y mucosidad en las heces
- Un bulto visible en la región abdominal
- Falta de energía
- Heces blandas o diarrea
- Vómitos
No es necesario que se den todos estos síntomas para que un niño sufra una invaginación intestinal. Si su hijo presenta alguno de estos síntomas, es importante que busque atención médica de urgencia de inmediato para evitar que empeore o desarrolle complicaciones.
Complicaciones de la invaginación intestinal
Entre las complicaciones graves relacionadas con la invaginación intestinal se incluyen:
- Bloqueo del suministro de sangre al intestino
- Muerte tisular en la pared intestinal
- Perforaciones intestinales
- Infección de la mucosa intestinal, llamada peritonitis
- Shock séptico
- Pérdida de conocimiento
Diagnóstico de la invaginación intestinal
Para confirmar un caso de invaginación intestinal en niños, los médicos y otros profesionales sanitarios suelen seguir los siguientes pasos:
- Hablar de los síntomas con la familia
- Revisar el historial médico
- Realizar una exploración física para detectar bultos en el vientre u otras anomalías.
- Pedir un diagnóstico por imagen de la zona, como una ecografía, una radiografía o una tomografía computarizada (TC) para confirmar la presencia de espirales u obstrucción en el intestino y/o perforación.
- Realizar un enema, incluyendo un enema de aire o un enema de contraste, para confirmar la obstrucción.
En muchos casos, los enemas pueden ser tanto una medida de diagnóstico como de tratamiento.
Tratamiento de la invaginación intestinal
El tratamiento de la invaginación intestinal suele realizarse de urgencia. En la mayoría de los casos, un enema de aire o líquido puede ayudar a solucionar la obstrucción sin necesidad de cirugía. En raras ocasiones, puede ser necesario repetir el enema si la intususcepción reaparece en un plazo de 72 horas.
Si un enema no funciona, si el niño está demasiado enfermo o si hay una perforación, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. En los casos más graves, puede ser necesario extirpar parte del intestino si hay daños graves y no se puede reparar la obstrucción.
Cuidados de un niño con invaginación intestinal
Antes del tratamiento, los padres deben evitar administrar cualquier medicamento o alimento si sospechan que la invaginación intestinal es el origen de los síntomas. Cuanto antes se diagnostique y trate la enfermedad, menos posibilidades habrá de complicaciones más graves y tratamientos más extensos.
Tras el tratamiento, los niños suelen requerir un seguimiento cuidadoso para asegurarse de que los síntomas no reaparecen. Si es necesaria una intervención quirúrgica, los niños suelen permanecer ingresados en el hospital para ser controlados y alimentados por vía intravenosa para ayudarles a recuperar los nutrientes y evitar la deshidratación. A menudo se prescriben antibióticos para reducir las probabilidades de infección.
En la mayoría de los casos, los niños que se recuperan de una invaginación intestinal no tendrán necesidades de cuidados a largo plazo más allá de mantenerse hidratados y alimentados, y vigilados para detectar casos recurrentes o infecciones. Muchas familias recurren a los servicios de atención pediátrica a domicilio para que les ayuden a gestionar los cuidados y la recuperación de la invaginación intestinal mientras compaginan sus apretadas agendas.
Un profesional sanitario a domicilio atento y bien formado puede ayudar con diversas necesidades, como administrar los medicamentos prescritos, ayudar con la nutrición y acompañar a los niños a las citas de seguimiento.
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