En cualquier momento del año, siempre hay un par de alumnos con objetivos de articulación en mi lista de casos que destacan como "a corto plazo", aquellos que están cerca de alcanzar sus objetivos. Tal vez estén trabajando en ese último sonido objetivo y lo tengan en palabras y frases. A menudo son ellos los que se portan mal o se ponen tontos en nuestro pequeño grupo. Los ejercicios de articulación estructurados ya no les suponen un reto como antes.
Es entonces cuando empiezo a buscar formas de empujarles hacia la graduación del habla. Lo afronto con mucha ilusión: los padres y los profesores pueden apoyarles bastante en este punto cuando se les dan instrucciones directas sobre lo que tienen que hacer. Los alumnos también pueden esforzarse más cuando ven la luz al final del túnel. Un cambio en la forma de atender a estos alumnos -ya sea en el horario o en el entorno- es una señal para todos de que ¡nos acercamos al final!
Entonces, ¿qué deberíamos hacer de forma diferente en esta etapa final de la terapia? Siempre busco formas de sacar más partido a mi esfuerzo. Practicar palabras comunes con el sonido objetivo en un entorno diferente no suele ser suficiente. Elijo palabras, frases y pasajes que se repitan aunque yo no esté presente. Por ejemplo, leer en voz alta un libro y practicar los sonidos a medida que van apareciendo está bien, pero no hay nada que recuerde al alumno este ejercicio la próxima vez que coja el libro. Si, por el contrario, elijo palabras objetivo de un pasaje que el alumno leerá repetidamente durante la semana siguiente -piensa en 6-Minute Solution, Read Naturally o un programa de lectura en pareja, especialmente si puedes resaltar o marcar las palabras de algún modo-, habré creado un recordatorio automático para que el alumno piense y practique los sonidos del habla en mi ausencia.
5 formas de apoyar la prórroga en los objetivos de articulación
He aquí cinco ideas para ampliar su alcance más allá de la sala de terapia y crear recordatorios automáticos para los alumnos que generalizan los objetivos de articulación:
1. Ejercicios de lectura oral en el aula
La lectura repetida es un método muy utilizado para adquirir fluidez. Pregunte a los profesores qué pasajes utilizan los alumnos para ello. Lo ideal sería dedicar 10 minutos a repasar el pasaje y marcar las palabras objetivo al principio de la semana y otros 10 minutos al final de la semana.
2. Ortografía o vocabulario
Al igual que la lectura repetida, una lista de ortografía o vocabulario suele representar palabras que se utilizarán, estudiarán y repetirán a lo largo de la semana. Recordar los sonidos del habla mientras se aprenden la ortografía o las definiciones puede ayudar incluso a consolidar el nuevo aprendizaje.
3. Revisar el menú del almuerzo
Si los alumnos tienen que hablar con su profesor o con el personal de la cafetería sobre la elección del almuerzo, también puede ser una oportunidad para practicar. Repase el menú de la semana y destaque los sonidos y las combinaciones más difíciles. Tal vez el alumno pueda incluso anunciar a su clase las opciones de comida del día.
4. El juramento a la bandera o aprender un poema
El juramento a la bandera puede ofrecer una oportunidad para practicar los sonidos del habla, pero si el alumno no se sabe todas las palabras o las palabras son demasiado desconocidas, puede que no funcione. En ese caso, prueba con un poema divertido que el alumno pueda aprender poco a poco y recitar para sus amigos y familiares, o simplemente repetir para practicar.
5. Pide ideas a los demás.
Si explica a los padres y profesores lo que está buscando -frases y pasajes con los que el alumno trabajará repetidamente durante algún tiempo-, es posible que se les ocurran oportunidades que usted no conocía. Eso sí, ¡cuidado con las palabras demasiado automáticas! Nombres o frases comunes como "a ver..." o "no sé" pueden pronunciarse sin pensar lo suficiente. Busca un lenguaje en el que el alumno tenga que pensar más despacio, manipular o aprender algo.
Cualquiera de las ideas anteriores puede implicar también un cambio de horario. ¿Puede redistribuir su tiempo de servicio? ¿Revisiones de 10 minutos durante el tiempo de trabajo independiente o cuando el profesor presenta la nueva unidad de lectura? ¿Tal vez tenga sentido reducir el tiempo de servicio? Si le preocupa reducir los servicios antes de que un alumno alcance plenamente sus objetivos, asegúrele que seguirá tomando datos y haciendo los ajustes necesarios.
Mientras tanto, celebre el duro trabajo que ha llevado al alumno hasta aquí. Y mantén tu propio trabajo fresco e interesante buscando siempre nuevas soluciones.