
Bienvenido de nuevo a nuestra serie sobre cómo mantener la pelota rodando con la terapia de articulación de su hijo. Puedes leer toda la serie aquí si quieres ponerte al día, ¡aunque por supuesto también puedes seguir con este post!
Desgraciadamente, algunos niños consideran que practicar el habla es una tarea ingrata. Esto ocurre por muchas razones diferentes, pero una de las mejores soluciones es convertir la práctica en una parte rápida, fácil y divertida de la rutina diaria. Hablaremos de otra solución, los motivadores e incentivos, en un par de semanas, pero por ahora, centrémonos en las rutinas y la diversión.
Voy a repasar un día típico con mis hijos en casa (piensa en los fines de semana y las vacaciones escolares) y destacaré los momentos en los que podría practicar un poco el habla. Te recomiendo encarecidamente que te hagas con un paquete de fichas y un rotulador nuevo (¿a quién no le gusta estrenar material de oficina?), ya que te resultarán muy útiles para casi todas las sugerencias que encontrarás a continuación. Mis hijos tienen 8 y casi 5 años, así que muchas de estas ideas son para niños de primaria. Sin embargo, haré una nota cuando piense que la idea puede aplicarse también a niños mayores. Y, para que lo sepas, he trabajado los sonidos del habla con mis dos hijos en algún momento, así que algunas de estas ideas vienen de primera mano.
- Desayuno: escribe de 5 a 10 palabras objetivo en las fichas, haz un agujero en la esquina superior de cada una y colócalas en una anilla. Las fichas y la anilla pueden colocarse en la mesa y hojearse antes, durante o después de comer. Es rápido, forma parte de la rutina, no es complicado y sirve para todas las edades. Hazlo, táchalo de la lista y sigue con tu día. Si quieres ponerte elegante, puedes dibujar o pegar una estrella en la tarjeta cuando lo hagan correctamente y ofrecer un incentivo por conseguir un número x de estrellas, pero eso es sólo salsa.
- Aseo matutino: elige una palabra del día de tu pila de fichas y pégala en el espejo o en el tocador del baño. Repite esa palabra entre 10 y 15 veces justo después de cepillarte los dientes. Esta opción tiene la ventaja añadida de que el cepillado de los dientes "despierta" un poco la boca, orienta de forma natural la atención del niño hacia su boca Y tiene un espejo justo ahí para ayudarle con la colocación de los articuladores (lengua, labios, mandíbula, etc.). De nuevo, es bueno para todas las edades.
- Tiempo de juego: aquí es donde las técnicas clásicas y probadas de logopedia se encuentran más a gusto. ¿Están jugando fuera? Utilice tiza para escribir palabras cerca de la canasta de baloncesto y pídale a su hijo que diga la palabra antes de lanzar a canasta. O pídales que pasen por encima de las palabras con sus bicicletas, diciendo cada palabra mientras pasan por encima. Pon las palabras objetivo en fichas y colócalas delante de la red de fútbol o en la cama elástica. ¿Llueve y hace mal tiempo fuera? Vuelve a utilizar esas fichas y ponlas debajo de los Legos, la ropa de las muñecas, las piezas de los juegos, los lápices de colores, etc.
- Almuerzo - Ver desayuno
- Tiempo de arte - ¡Involucre a su hijo en la creación de sus propias tarjetas de articulación! Escribe una palabra en una tarjeta y luego dibújala. Si a tu hijo no se le da muy bien dibujar (como a mí), imprime dibujos de Internet para que los coloree, los recorte, los pegue y los pegue en las fichas. Otras ideas divertidas son recortar revistas en busca de imágenes o palabras que contengan el sonido deseado y hacer marionetas de papel que puedan engullir las fichas de palabras. También hay cerca de un millón de proyectos de articulación que pueden descargarse de Internet (más información la semana que viene).
- Merienda: de nuevo, véase el desayuno. La merienda tiene la ventaja de incluir a menudo pequeños trozos de cosas (por ejemplo, palomitas de maíz, botín pirata, zanahorias tiernas con salsa, frutos secos) que puedes repartir uno a uno, exigiendo una palabra de práctica antes de cada trocito. Aumente el nivel y añada una golosina especial, como trocitos de chocolate, para obtener producciones extra. Por ejemplo, si repites la palabra 5 veces, ganarás palomitas; si la repites 10 veces, ganarás una gominola.
- Cena - sí, lo mismo que el desayuno
- Aseo nocturno - igual que el de la mañana
- A la hora de dormir: guarda esas tarjetas en una anilla en la mesilla de noche de Junior y repásalas justo antes de que se acueste. Si le lees a tu hijo por la noche (¡y deberías hacerlo!), también puedes llamar su atención sobre las palabras con el sonido objetivo, incluso señalándolas en el texto.
Un buen objetivo es conseguir al menos 20 producciones buenas, limpias y precisas de cada palabra cada día. Puedes hacer un seguimiento formal o simplemente calcularlo a ojo. Mis hijos son bastante competitivos, así que les encantaba el reto de ver cuántas palabras podían decir en un día. ¿Te animas a probar alguna de estas ideas? ¿Tienes alguna otra idea para compartir? Nos encantaría que nos lo contaras. Y volveremos la semana que viene para compartir nuestros 5 recursos online favoritos para realizar actividades de articulación en casa 🙂 .