Si se entera de que a su hijo o a un ser querido le han diagnosticado un trastorno o una enfermedad rara, es comprensible que se sienta ansioso e inseguro sobre lo que le depara el futuro. También es comprensible querer aprender todo lo posible sobre el diagnóstico, incluidas las causas, los tratamientos y cómo cuidar a su pequeño.
Aunque grave, la neutropenia es una enfermedad manejable con múltiples opciones de tratamiento. La siguiente guía de fácil comprensión le ayudará a entender mejor este trastorno para que pueda tomar las mejores decisiones de atención para su familia.
¿Qué es la neutropenia?
La neutropenia es un trastorno sanguíneo poco frecuente en el que los niños tienen niveles bajos de un tipo de glóbulos blancos vitales conocidos como neutrófilos. Estas células se producen en la médula ósea y ayudan al organismo a combatir las bacterias nocivas y prevenir las infecciones. Cuando el organismo no es capaz de producir suficientes neutrófilos, pueden producirse graves problemas de salud e infecciones bacterianas potencialmente mortales.
Los tipos de neutropenia incluyen la neutropenia congénita, la neutropenia cíclica y la neutropenia crónica benigna. El tipo de neutropenia depende de las causas subyacentes, la gravedad y la duración y frecuencia de los síntomas.
Causas de la neutropenia en niños
En los casos de neutropenia congénita, la enfermedad es hereditaria y da lugar a un defecto genético que provoca una producción inadecuada de médula ósea y una deficiencia de neutrófilos. La neutropenia también puede estar causada por los siguientes factores:
- Cáncer, especialmente leucemia
- Tratamiento contra el cáncer, como quimioterapia y radioterapia
- Medicamentos para la tiroides
- Antibióticos
- Infecciones, como varicela, tuberculosis y hepatitis
- Enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide y el lupus
- Anemia aplásica
Síntomas de la neutropenia
Es posible padecer neutropenia durante algún tiempo sin saberlo. El principal signo de neutropenia es la incapacidad para combatir las infecciones debido al bajo recuento de neutrófilos. Los síntomas específicos de estas infecciones pueden incluir:
- Fiebre y escalofríos
- Dolor de garganta
- Tos y congestión
- Problemas gastrointestinales, incluida la diarrea
- Problemas para orinar, incluyendo orina oscura y dolor al orinar.
Los niños que presenten estos síntomas y/o no se recuperen de las enfermedades deben acudir al médico lo antes posible para recibir diagnóstico y tratamiento. Las infecciones crónicas o recurrentes pueden ser potencialmente mortales para los niños, sea cual sea la causa subyacente, por lo que es fundamental recibir atención lo antes posible.
Diagnóstico de la neutropenia
Tras revisar la historia clínica y comentar los síntomas, el primer paso para diagnosticar la neutropenia en niños será realizar un hemograma completo. Esto determinará si existe un recuento de neutrófilos inferior al normal. Dado que los niveles de células sanguíneas pueden fluctuar, generalmente se necesitan varios hemogramas para confirmar el diagnóstico de neutropenia.
El siguiente paso en el proceso de diagnóstico suele ser un aspirado de médula ósea, en el que los médicos obtienen una pequeña muestra de médula ósea y líquido de médula ósea. Esto puede ayudar a determinar el tipo de neutropenia subyacente y el grado de desarrollo de la enfermedad.
Opciones de tratamiento de la neutropenia
Por lo general, el tratamiento dependerá del tipo, la gravedad y la frecuencia de la neutropenia y las infecciones relacionadas. Las opciones comunes de tratamiento son:
- Antibióticos: Aunque la medicación antibiótica suele ser necesaria para ayudar a los pacientes a combatir las infecciones, su uso excesivo puede provocar bacterias resistentes a los antibióticos, efectos secundarios adversos e incluso una disminución de la producción de neutrófilos a largo plazo.
- Medicación estimulante de colonias de granulocitos: Este nuevo enfoque puede animar a la médula ósea a aumentar la producción de neutrófilos y equilibrar el recuento de células sanguíneas.
- Trasplante de médula ósea: Se trata de un procedimiento en el que la médula ósea se sustituye por material de médula ósea de un donante que puede aumentar la producción de neutrófilos. Al igual que otras formas de cirugía, los trasplantes de médula ósea suelen considerarse una opción de tratamiento de último recurso para los casos más graves.
Prevención de la neutropenia y las infecciones relacionadas
Aunque no hay forma de prevenir las causas subyacentes de la neutropenia, sobre todo cuando es congénita o está relacionada con una enfermedad como el cáncer o la artritis reumatoide, es posible disminuir el riesgo de infecciones crónicas relacionadas con la neutropenia. Las siguientes medidas pueden ayudar a limitar el riesgo de infección:
- Fomentar una dieta sana y rica en nutrientes
- Limitar la exposición a bacterias nocivas y el contacto con personas enfermas
- Limpiar y desinfectar regularmente las superficies
- Haga que su hijo lleve una mascarilla, sobre todo en situaciones en las que esté muy cerca de otras personas
- Manténgase físicamente activo, pero evite el sobreesfuerzo
Cuidados de un niño con neutropenia
Los niños y las familias que viven con neutropenia, infecciones crónicas y enfermedades relacionadas suelen tener necesidades de cuidados continuos a largo plazo. Esto puede incluir citas periódicas para análisis de sangre y tratamiento, consideraciones nutricionales y dietéticas especiales, múltiples medicamentos recetados y, en algunos casos, fisioterapia y asesoramiento emocional.
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