La revista Journal of Speech, Language, and Hearing Research acaba de publicar una investigación muy interesante sobre el uso de la tecnología de reconocimiento del habla para evaluar el desarrollo vocal de los niños. En un artículo titulado Automated Assessment of Child Vocalization Development Using LENA, los autores explican que se propusieron utilizar un sistema de reconocimiento automatizado del habla (ASR) para predecir el nivel de desarrollo vocal de un niño con la suficiente precisión como para coincidir con las típicas pruebas estandarizadas que utilizamos y apoyarlas.

¿Qué significa todo esto? Bueno, los autores advierten de que, aunque sus resultados son alentadores, el tamaño de su muestra deja mucho que desear, ya que sólo contenía hablantes nativos de inglés de una pequeña zona geográfica. Esto significa que no está en absoluto preparada para ser utilizada sobre el terreno como una herramienta de evaluación válida. Dicho esto, es bastante emocionante pensar en las posibles implicaciones clínicas de este estudio. En primer lugar, la idea de que la gama de vocalizaciones y fonemas de un niño es representativa de su desarrollo general del lenguaje es bastante interesante (¡¿se acabó contar morfemas?!? 😉 ). Y el reconocimiento del habla en el entorno natural ha sido durante mucho tiempo una frontera apasionante que promete la posibilidad de evaluar las verdaderas habilidades de los niños, no sólo las que demuestran en el muy extraño y poco natural entorno clínico. Nunca habrá un sustituto para los ojos y los oídos de un clínico capacitado, pero me parece intrigante y conmovedor que la capacidad de mis ojos y oídos podría ser mejorada en aras de ayudar mejor a los niños.