El otoño, en mi vida profesional como SLP en la escuela, es un borrón y cuenta nueva, el comienzo de un nuevo ciclo y el momento de empezar nuevos hábitos. Es eso, y también es el caos de intentar retomar el trabajo donde lo dejé y recomponer un horario a partir de piezas que no parecen encajar, todo ello mientras me esfuerzo por formarme en los nuevos avances en educación y pedagogía.
Con esa mentalidad me encontré con este estudio sobre el impacto del ruido y el caos en las capacidades cognitivas de los estudiantes, concretamente en la memoria de trabajo. Una buena capacidad cognitiva, incluida la memoria de trabajo, nos permite compensar las circunstancias menos favorables. La memoria de trabajo auditiva, en particular, es un potente indicador del éxito académico y comunicativo.
La pregunta: Estos investigadores querían saber si los estudiantes rendirían peor en una tarea de memoria de trabajo auditiva en un entorno ruidoso que en uno tranquilo. Además, querían saber si el cambio en el rendimiento en la tarea podría estar relacionado con la dificultad de la tarea. En otras palabras, pensaban que un entorno ruidoso podría tener sólo un ligero impacto en una tarea fácil, pero un impacto más significativo en una tarea difícil.
El método: Los investigadores se reunieron con 20 estudiantes con un desarrollo típico de entre 8 y 10 años. Les realizaron una serie de 3 tareas de memoria en una cabina de sonido silenciosa y en presencia de un ruido de balbuceo de cuatro interlocutores. Las tareas más sencillas eran Forward Digit Recall (repetir los números oídos) y Backward Digit Recall (repetir los números oídos en orden inverso). La tarea de mayor dificultad cognitiva, también presentada en silencio y con ruido de balbuceo, se denominaba Listening Recall, en la que los alumnos escuchaban un número creciente de frases y luego se les pedía que juzgaran cada frase como verdadera o falsa, y que recordaran la última palabra de cada frase.
Los resultados: No es sorprendente que los alumnos rindieran mejor en tareas de memoria auditiva en entornos silenciosos que en entornos ruidosos. Lo más interesante es que no importaba el nivel de dificultad de la tarea. El ruido afectaba a todas las tareas de forma similar.
Para llevar: En general, para los niños de 8 a 10 años que participaron en este estudio, el rendimiento de la memoria de trabajo auditiva en todo tipo de tareas disminuía a medida que empeoraban las condiciones de escucha. Sin embargo, lo interesante es que el efecto de la complejidad de una tarea de memoria de trabajo con ruido está bien documentado en adultos. Esto sugiere que las habilidades necesarias para trabajar con ruido de fondo o gestionar tareas cognitivas simultáneas adicionales siguen desarrollándose a lo largo de la edad adulta. Esto es importante para quienes trabajamos con estudiantes: la carga cognitiva de una tarea determinada depende del contexto. Y las aulas pueden estar llenas de balbuceos.