April Dunbar es enfermera desde hace más de 15 años. Comenzó su carrera como auxiliar de enfermería cuando aún estaba en el instituto. Después se hizo enfermera diplomada y trabajó en un hospital. Aunque siempre disfrutó atendiendo a los pacientes, le decepcionó ver que, a veces, la atención a cada paciente podía ser transaccional, no porque ella quisiera que lo fuera, sino por el entorno de gran volumen. Fue entonces cuando decidió investigar sobre los cuidados a domicilio.
"Me gusta conocer a los pacientes", explica. "Me gusta saber lo que les gusta y lo que no. Si son no verbales, aprender las señales de su lenguaje corporal y sus expresiones faciales, para poder entender perfectamente lo que intentan comunicar." Trabajar en Care Options for Kids le ha proporcionado esa experiencia.
"Empecé a trabajar con K.P. cuando tenía cuatro años. Ahora tiene doce". K.P. tiene parálisis cerebral y encefalopatía, no habla, necesita silla de ruedas, tiene una traqueotomía y se alimenta a través de una sonda gástrica.
"Trabajo con ella cinco días a la semana y cada turno dura entre 12 y 14 horas. A estas alturas, es como si fuera mi nieta", dice. "De hecho, ¡mucha gente cree que somos parientes!".
En un turno normal, April se presenta y evalúa a K.P., le administra la medicación a través de la sonda nasogástrica y la baña. "La rutina cambia según el día", dice. "A veces, vamos a fisioterapia. Otras, vamos al colegio. Luego tiene tiempo libre, en el que vemos vídeos educativos de Jack Hartmann o jugamos con sus juguetes favoritos.
April explica que, a pesar de todos los problemas de salud de K.P., es una niña feliz. "Le encanta ver películas de Disney. Le gustan mucho Moana y Mulán, pero se emociona mucho durante esa primera escena de Frozen, cuando están rompiendo el hielo. Es su película favorita".
K.P. también comparte muchas características con otros niños. Le encanta la música, jugar y tiene colores favoritos: el rojo y el morado. "Le encanta estar acompañada y cogerte de la mano", afirma April. "También le encanta que su madre la haga volar como si fuera un avión, y le parece divertidísimo sentarse, caerse hacia atrás y que uno de nosotros la coja", se ríe.
Ver que a K.P. le encanta jugar a tantos juegos y se deleita viendo sus películas favoritas hace que April se sienta muy orgullosa. "Cuando empecé a trabajar como su cuidadora, aunque tenía cuatro años, era muy distrofiada y pequeña. De hecho, llevaba ropa para bebés de 18 meses", recuerda con voz sombría. "Pasó la mayor parte de sus primeros años en un hospital. Pero cuando cumplió seis años, había engordado lo suficiente como para parecer una niña sana, y era capaz de mantenerlo", recuerda. "Esa es sin duda una de mis experiencias más memorables al trabajar con ella".
Aunque K.P. es el centro de su universo cuando está trabajando, April tiene presente que quiere hacer feliz a toda la familia. "Cuando entras en casa de alguien casi todos los días, tienes que asegurarte de implicar a toda la familia y respetar sus deseos. Sí, quieren y adoran a sus hijos, pero cuidar de ellos las 24 horas del día puede pasar factura. Me alegra poder compartir la carga y hacerles la vida más fácil".