Como SLP escolar, hay muchas cosas que planificar: la sesión de esta tarde, el proyecto de manualidades y el centro de alfabetización para la semana que viene, un enfoque terapéutico basado en pruebas para el alumno difícil que sigue teniendo dificultades, un plan de evaluación para otro alumno ... ¡mucha planificación, y todo debe hacerse con antelación!
Cuando pienso en la planificación que tengo que hacer, la mayoría son minucias de todos los estudiantes que tengo a mi cargo, los miembros del equipo y los proyectos a los que me he comprometido, y los próximos eventos, reuniones y formaciones. Si no somos explícitos a la hora de planificar la carga de trabajo que gestionamos, las decisiones se toman sin contar con nosotros.
La primavera en el calendario escolar tradicional es un buen momento para reflexionar sobre el año pasado y mirar hacia el año que viene, por muy lejano que parezca. A estas alturas del año, deberías tener cierta perspectiva de tu carga de trabajo y de cómo ha cambiado, ¡o no ha cambiado! He aquí algunos aspectos a tener en cuenta:
Puntúese en una escala del 1 al 10
¿Cómo ha gestionado su carga de trabajo este año dentro del tiempo asignado para ello? Puedes puntuarte con un diez si estás cumpliendo las expectativas del puesto con un trabajo de alta calidad y puntual y aún te queda algo de tiempo para trabajar en proyectos adicionales o responder a necesidades inesperadas que surjan. Si inviertes más tiempo del previsto en tu trabajo, o si éste no se termina a tiempo, es señal de que quizá debas abogar por un plan diferente el año que viene.
Explicar los factores puntuales
Siempre hay factores inesperados que afectan a tu lista de tareas diarias. No sé por qué este año había tres alumnos con autismo de fuera del estado. ¿Cuál fue el problema con cinco nuevas elegibilidades en el aula de jardín de infantes? Un plan razonable para su carga de trabajo tiene la flexibilidad para acomodar algunos de estos acontecimientos inesperados, pero es importante buscar factores que signifiquen un cambio real. Por ejemplo, un nuevo sistema de IEP, aulas autónomas, programas especiales que se incorporan o abandonan su carga de trabajo, o un cambio significativo en la matrícula. Son factores que pueden alterar significativamente la carga de trabajo.
Abogar por el futuro
Una vez que hayas analizado detenidamente tu propia carga de trabajo y cómo la has gestionado este año, puede que veas algunos cambios que puedes hacer para mejorar la situación de cara al año que viene. Si los cambios son de naturaleza más administrativa (ETC, responsabilidades asignadas), tendrás que buscar a la persona adecuada a la que dar la información y la forma apropiada de compartirla. Aproveche la oportunidad para hablar de lo que hizo este año para gestionar los problemas que estaban bajo su control(aprendí ese nuevo sistema de IEP; creé y compartí un procedimiento para gestionar las derivaciones al jardín de infancia), y sugiera algunas formas de abordar los desafíos que no están bajo su control(medio día adicional por semana para el tiempo de SLP en esta escuela permitiría completar las evaluaciones a tiempo sin cancelar la terapia para otros estudiantes; no asistir a las reuniones semanales del personal me permitiría completar el papeleo de manera más oportuna). Esté preparado para negociar y asegúrese de comunicar qué ocurrirá si no cambia nada.
Si nos quedamos cabizbajos, haciendo la siguiente cosa de nuestra lista, puede que no nos demos cuenta de que nuestra lista ya no es apropiada para el tiempo asignado. Esta es una receta para el exceso de trabajo a corto plazo y el agotamiento a largo plazo. Toma la iniciativa ahora, en abril, para planificar y gestionar tu propia carga de trabajo.
Este post se actualizó por última vez el 30/09/22