Cada año, alrededor de un millón de personas acuden a los servicios de salud por neumonía en Estados Unidos. De estas personas, 50.000 morirán a causa de la infección.
La neumonía es una infección que inflama los alvéolos de uno o ambos pulmones. Los alvéolos pueden llenarse de líquido o pus, lo que puede provocar tos, flemas, escalofríos, fiebre y dificultad para respirar.
Síntomas de la neumonía
Los síntomas de la neumonía pueden variar de leves a graves en función de diversos factores, como la edad, el estado general de salud y el tipo de germen causante de la infección.
Los signos leves de neumonía suelen ser como los de un resfriado, pero duran más tiempo. Los síntomas de la neumonía pueden incluir:
- Tos
- Fiebre
- Fatiga
- Escalofríos
- Dolor torácico
- Náuseas o vómitos
- Falta de aliento
- Confusión o cambios en la conciencia mental
- Puntas de los dedos o labios azules
- Ganglios linfáticos inflamados
Los recién nacidos con neumonía pueden no mostrar ningún signo de la infección. Pueden vomitar, tener tos o fiebre, o parecer cansados y sin energía.
Causas de la neumonía
Muchos gérmenes pueden causar neumonía. Los más comunes son las bacterias y los virus presentes en el aire que respiramos. Aunque el organismo suele impedir que estos gérmenes infecten los pulmones, a veces pueden vencer al sistema inmunitario.
Diferentes tipos de neumonía
La neumonía suele clasificarse en cuatro tipos diferentes, a saber:
1. Neumonía adquirida en la comunidad
La neumonía adquirida en la comunidad es la más frecuente. Este tipo de neumonía se produce fuera de los hospitales. Suele estar causada por bacterias, organismos similares a las bacterias, hongos o virus.
2. Neumonía hospitalaria
Algunas personas contraen neumonía mientras están hospitalizadas por otra enfermedad. La neumonía hospitalaria puede ser grave, ya que la bacteria que la ha causado puede ser más resistente a los antibióticos. Las personas que contraen neumonía en el hospital suelen estar ya enfermas, lo que significa que su sistema inmunitario puede estar debilitado.
3. Neumonía adquirida en la asistencia sanitaria
La neumonía adquirida en centros sanitarios es una infección bacteriana. Este tipo de neumonía suele darse en personas que viven en centros de cuidados de larga duración. También suele darse en personas que pasan mucho tiempo en clínicas ambulatorias, como centros de diálisis renal. Al igual que la neumonía hospitalaria, este tipo de neumonía puede estar causada por bacterias más resistentes a los antibióticos.
4. Neumonía por aspiración
Este tipo de neumonía se produce al inhalar alimentos, bebidas o saliva hacia los pulmones. La aspiración es probable si algo ha alterado su reflejo nauseoso normal, como una lesión cerebral o el consumo excesivo de drogas y alcohol.
¿Cómo se diagnostica la neumonía?
Si su médico cree que puede tener neumonía, empezará por preguntarle por su historial médico. A continuación, le hará una exploración física que incluye auscultarle los pulmones con un estetoscopio. Durante este examen, escuchará si hay ruidos anormales de burbujeo o crepitación que puedan sugerir una neumonía.
Si tras el examen siguen sospechando una neumonía, es probable que recomienden análisis de sangre, radiografías de tórax, pulsioximetría (medición del nivel de oxígeno en la sangre) o una prueba de esputo.
Para los pacientes de 65 años o más, hospitalizados o con síntomas más graves, puede solicitarse un TAC o un cultivo de líquido pleural.
Factores de riesgo de la neumonía
Aunque la neumonía puede afectar a cualquier persona, hay dos grupos de edad con mayor riesgo:
- Niños de 2 años o menos
- Personas de 65 años o más
Otros factores de riesgo de neumonía son
- Estar hospitalizado: Si estás hospitalizado, tienes más riesgo de padecer neumonía. El riesgo es mayor si estás conectado a una máquina que te ayuda a respirar.
- Enfermedad crónica: Si padece una enfermedad crónica, como asma o EPOC, tiene más probabilidades de contraer neumonía.
- Fumar: Las personas que fuman disminuyen las defensas naturales de su organismo contra las bacterias y los virus que causan la neumonía.
- Sistema inmunitario debilitado: Las personas infectadas por el VIH o el SIDA, las que reciben quimioterapia y las que se han sometido a un trasplante de órganos corren un mayor riesgo de padecer neumonía.
Complicaciones de la neumonía
A veces, aunque una persona haya recibido tratamiento para la neumonía, sigue experimentando complicaciones. Las complicaciones de la neumonía pueden incluir:
- Bacterias en el torrente sanguíneo: Las bacterias de los pulmones pueden entrar en el torrente sanguíneo y propagar la infección a otros órganos.
- Dificultad para respirar: Las personas con neumonía grave pueden experimentar dificultad para respirar. Es posible que deban ser hospitalizadas y conectadas a un respirador mientras se curan sus pulmones.
- Absceso pulmonar: Un absceso pulmonar suele producirse si se ha formado pus en una cavidad dentro del pulmón. Suele tratarse con antibióticos, pero a veces es necesario intervenir quirúrgicamente o drenar con una aguja larga para eliminar el pus.
- Acumulación de líquido alrededor de los pulmones: La acumulación de líquido en los pulmones, también conocida como derrame pleural, puede producirse entre las finas capas de tejido que recubren los pulmones. Si el líquido se infecta, puede ser necesario drenarlo con un tubo torácico o mediante cirugía.
Tratamiento de la neumonía
El tratamiento de la neumonía se centra en curar la infección y prevenir las complicaciones. Las personas con neumonía adquirida en la comunidad pueden tratarse con medicación que pueden tomar en casa. La mayoría de los síntomas remiten en unos días o semanas, aunque la sensación de fatiga puede durar un mes o más.
El tratamiento de la neumonía depende del tipo y la gravedad de la neumonía, así como de la edad y el estado general de salud.
Las opciones de tratamiento de la neumonía incluyen antibióticos, antitusígenos y analgésicos de venta libre.
Cuándo acudir al médico
En algunos casos, las personas con neumonía pueden necesitar hospitalización. Esto es especialmente cierto en individuos de edad avanzada o en niños pequeños.
Neumonía en ancianos
Si tiene 65 años o más, está confuso con el tiempo, las personas o los lugares, experimenta un deterioro de la función renal, tiene la tensión baja o su respiración es rápida, puede necesitar atención médica inmediata por neumonía.
Neumonía infantil
Si a un niño se le diagnostica neumonía y tiene menos de dos meses, es posible que deba ser ingresado en el hospital. Si el niño está aletargado o excesivamente somnoliento, tiene problemas para respirar o presenta niveles bajos de oxígeno en sangre, es probable que deba ser ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Prevención de la neumonía
Hay muchas cosas que puede hacer para reducir las probabilidades de contraer neumonía.
- No fume: Fumar daña las defensas naturales de tus pulmones contra las infecciones respiratorias.
- Vacúnese: Existen vacunas que pueden ayudar a prevenir algunos tipos de neumonía. Puedes hablar con tu médico para que te ponga estas vacunas. Los médicos recomiendan una vacuna distinta contra la neumonía para los niños de 2 años o menos y para los niños de 2 a 5 años.
- Mantén en forma tu sistema inmunitario: Seguir una dieta sana, hacer ejercicio con regularidad y dormir lo suficiente pueden ayudar a mantener fuerte el sistema inmunitario para luchar contra bacterias y virus.
Póngase en contacto con Care Options for Kids para solicitar servicios de atención domiciliaria
Si usted o un ser querido de edad avanzada están considerando servicios de atención médica a domicilio, póngase en contacto con el personal de Care Options for Kids. Llame hoy al (888) 592-5855.