El impacto de la prematuridad en las habilidades lingüísticas en la edad escolar

Servicios escolares

12 de noviembre de 2014

Por Care Options for Kids

Noviembre es una época intensa para los educadores especiales de las escuelas públicas. No sólo sentimos las presiones del Censo, sino que la instrucción, la evaluación, las medidas de progreso y el papeleo están en pleno apogeo, lo que requiere una mente clara y una consideración cuidadosa. Las demandas de nuestro tiempo son numerosas y ser eficiente es tan valioso como ser minucioso.

En esta época del año, mis descubrimientos más emocionantes son los que me permiten trabajar de forma más inteligente, no más dura, y el artículo que he elegido para el Martes de Investigación de este mes entra en esa categoría. Por supuesto, es conveniente (e inteligente y eficiente) elegir un artículo que me ayude a pensar sobre un alumno al que estoy intentando resolver ahora mismo, esta semana. Pero, por lo general, las evaluaciones que requieren más tiempo y energía son aquellas en las que encuentro pruebas contradictorias, por ejemplo, mis observaciones, la muestra de lenguaje oral y los resultados de las pruebas estandarizadas no cuentan todos la misma historia. Este artículo arroja algo de luz sobre una posibilidad que podría explicar esto.

Los detalles: Jamie Mahurin Smith, Laura Segebart DeThorne, Jessica A. R. Logan, Ron W. Channell, Stephen A. Petrill; Impacto de la prematuridad en las habilidades lingüísticas en la edad escolar. J Speech Lang Hear Res 2014;57(3):901-916. Recuperado el 11 de noviembre de 2014

La pregunta: Los autores de este artículo revisan la bibliografía que relaciona el nacimiento prematuro (antes de las 32 semanas de gestación) con problemas conductuales y emocionales, incluido el TDAH y déficits en la función ejecutiva. También se ha observado que el rendimiento en medidas estandarizadas del lenguaje se sitúa en el extremo inferior del rango normal. Estos investigadores cuestionaron la dependencia de las puntuaciones de las pruebas estandarizadas y la relativa falta de datos de muestras de lenguaje en esta población. Por ello, se preguntaron cómo se comportarían los niños nacidos prematuramente en comparación con sus compañeros nacidos a término en pruebas estandarizadas y muestras de lenguaje a nivel del discurso. También analizaron los efectos de posibles factores moderadores, como el sexo, la lactancia materna y la educación de los padres.

El método: Los datos para el estudio procedían del Western Reserve Reading Project (WRRP), un estudio longitudinal de gemelos basado en la población. Se seleccionaron niños para el grupo de prematuros si habían nacido antes de las 32 semanas de gestación o si pesaban menos de 1.500 g al nacer. Se seleccionó un segundo grupo de niños nacidos con 37 o más semanas de gestación de la base de datos del WRRP como grupo de control. El estudio analizó muestras de lenguaje grabadas en visitas domiciliarias anuales cuando los niños tenían 7, 8 y 10 años. Las muestras se analizaron con diversas medidas semánticas y sintácticas. También se compararon entre los dos grupos las puntuaciones de CI compuesto y el rendimiento en cuatro subpruebas del CELF-4 y el Test de Lenguaje Narrativo (TNL).

Los resultados: En consonancia con otros estudios, este estudio halló que los niños en edad escolar nacidos prematuramente puntuaban, de media, en el extremo inferior del rango normal y superaban a sus compañeros nacidos a término. Sin embargo, a diferencia de estudios anteriores, este estudio documentó una diferencia entre los resultados en pruebas estandarizadas y los resultados de las medidas a nivel de discurso. Aunque las diferencias nunca alcanzaron significación estadística, los niños de control superaron a los prematuros en más del 90% de las medidas evaluadas. No se documentó ningún efecto del género ni de la lactancia como factor moderador, aunque la educación de los padres se asoció con un efecto generalmente positivo.

Para llevar: El presente estudio corrobora los hallazgos existentes de que los niños nacidos prematuramente obtienen puntuaciones ligeramente inferiores a las de sus compañeros en edad escolar en pruebas estandarizadas, pero dentro del rango normal. Sin embargo, el lenguaje discursivo de estos alumnos es prácticamente indistinguible del de sus compañeros. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué no vemos resultados en las muestras de lenguaje que reflejen las puntuaciones de los exámenes estandarizados? ¿Qué otros factores contribuyen al rendimiento en los exámenes estandarizados, además de las destrezas lingüísticas reales?

Creo que son preguntas muy importantes que hay que tener en cuenta a la hora de interpretar los resultados de los exámenes estandarizados de cualquier estudiante. Los factores que van desde la atención a las habilidades de la función ejecutiva y el comportamiento pueden afectar al rendimiento en una prueba estandarizada. Si observamos discrepancias entre las muestras de lenguaje y las puntuaciones estandarizadas (u otros datos como informes de profesores o padres), es posible que estos otros factores deban formar parte de nuestro debate.

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