¿Has visto alguna vez a un niño correr tan deprisa que parece quedarse sin aliento? Puede que te esté persiguiendo por el jardín o que esté huyendo de su hermano en un intenso juego de pillar. Cuando por fin se detienen, se les oye jadear entre risitas. Es algo habitual, sobre todo en los niños o en las personas que de repente se ponen en marcha sin haber adquirido resistencia.
Pero, en algunos casos, puede resultar más difícil recuperar el aliento incluso mientras se realizan actividades normales como caminar o trabajar. La causa puede ser la hipoxia. Pero, ¿qué es y cómo afecta a la respiración?
¿Qué es la hipoxia?
La hipoxia se produce cuando determinadas células y tejidos no reciben suficiente oxígeno. Cuando esto ocurre, el organismo puede experimentar resultados peligrosos, como daños cerebrales, hepáticos o en otros órganos. Algunos órganos vitales empiezan a deteriorarse en tan sólo unos minutos desde el inicio de los síntomas.
Causas de la hipoxia
La hipoxia suele estar causada por la hipoxemia, que es cuando la sangre contiene niveles bajos de oxígeno. La sangre suele transportar oxígeno a los tejidos, pero cuando la sangre no contiene suficiente oxígeno, los tejidos se resienten y el organismo empieza a apagarse. A veces, la palabra hipoxia se utiliza para describir ambas condiciones: falta de oxígeno en la sangre y en los tejidos.
La hipoxia también puede estar causada por un ataque grave de asma y otras afecciones que dificultan la llegada de oxígeno a los pulmones. Esto puede incluir:
- Enfermedades pulmonares: EPOC, enfisema, neumonía, etc.
- Problemas cardíacos
- Anemia
- Intoxicación por cianuro
- Analgésicos fuertes y otros fármacos que afectan a la respiración
Síntomas de la hipoxia
Puede ser difícil precisar los síntomas de la hipoxia porque los signos pueden variar de una persona a otra, pero si sospecha que su ser querido está experimentando hipoxia, debe llamar al 911 inmediatamente. Los síntomas más comunes de la hipoxia incluyen:
- Cambios en el color de la piel, que van del azul al rojo cereza.
- Confusión
- Tos
- Frecuencia cardíaca rápida
- Respiración rápida
- Falta de aliento
- Frecuencia cardiaca más lenta
- Sudando
- Sibilancias
Diagnóstico y tratamiento de la hipoxia
Una vez en el hospital, el primer objetivo será devolver el oxígeno al organismo. Su hijo recibirá un pequeño tapón para la nariz y una mascarilla que cubre la nariz y la boca. Esto suele bastar para que los niveles de oxígeno vuelvan a la normalidad, pero no en todos los casos.
Si la mascarilla no funciona, un inhalador o un medicamento para el asma pueden facilitar la respiración. Si el medicamento no puede administrarse por vía oral o si el tiempo apremia, el médico puede sugerir un tratamiento intravenoso para que la medicación llegue rápidamente al torrente sanguíneo. Otros medicamentos pueden ser esteroides para reducir la inflamación o antibióticos para tratar infecciones subyacentes.
En raras ocasiones, puede ser necesaria una máquina para ayudar a respirar. Este tipo de tratamiento sólo se utiliza cuando la vida del niño está en peligro y los demás tratamientos no funcionan. Cuando el niño esté estable, el médico podrá determinar si la causa es la hipoxia u otros problemas de salud subyacentes.
Cuidados de un niño con hipoxia
Si los problemas de oxígeno de su hijo están causados por el asma, el primer paso para prevenir la hipoxia y cuidar de su hijo es mantener su asma bajo control. Asegúrese de que su hijo sigue su plan de tratamiento, que incluye:
- Tomar su medicación para prevenir los brotes
- Comer bien y mantenerse activo
- Conocer los desencadenantes del asma y evitarlos
Si su hijo necesita una máquina que le ayude a respirar, es importante que controle los niveles de oxígeno y que hable con él sobre la necesidad de llevar puesta la mascarilla. También debes saber a quién avisar si de repente tiene problemas para respirar, tanto si está en casa como en el colegio.
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